Cuando pensamos en energía fotovoltaica, muchas personas creen que todos los sistemas funcionan de la misma manera. Sin embargo, existen diferentes tipos de sistemas fotovoltaicos, y elegir el adecuado dependerá de la ubicación, la disponibilidad de la red eléctrica y las necesidades de cada usuario.
1. Sistemas On-Grid

Los sistemas On-Grid están conectados a la red eléctrica convencional y funcionan de forma paralela. Durante el día, los paneles solares generan energía para abastecer el consumo de la vivienda o negocio, reduciendo hasta en un 100% la cantidad de electricidad que se compra a la distribuidora y si existen excedentes, son enviados a la red convencional. Mientras que durante la noche, cuando el sistema fotovoltaico no genera energía, se recogen los excedentes inyectados a la red previamente, todo esto de manera automática y sin que existan variaciones en el suministro eléctrico.
Son los más recomendados para viviendas, comercios e industrias que cuenten con suministro de la red eléctrica convencional.
2. Sistemas Off-Grid
Los sistemas Off-Grid o aislados funcionan de manera completamente independiente de la red eléctrica. Para garantizar energía durante la noche o en días de baja producción solar, utilizan baterías para almacenar la energía generada durante el día.
Son ideales para lugares remotos donde no existe acceso a la red, como comunidades rurales, estancias, refugios o proyectos ubicados en zonas alejadas. Sin embargo, debido al costo de las baterías, suelen representar una inversión mayor.

3. Sistemas Híbridos

Los sistemas híbridos combinan lo mejor de ambos mundos: están conectados a la red eléctrica y también cuentan con baterías. Esto permite aprovechar la energía solar durante el día, almacenar excedentes y disponer de respaldo ante cortes de energía.
Aunque ofrecen mayor independencia energética, su costo es muy superior al de los sistemas descritos anteriormente, debido a la incorporación de baterías.
Es recomendado para establecimientos que tienen cargas críticas o que no se pueden detener ante cortes de electricidad, principalmente en centros de salud.